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La historia se repite

Enviado en 17 noviembre, 2012 Para 10:36 am Escrito por en Artículos de opinión

En 2007, el PRD sometió el recurso de inconstitucionalidad por el préstamo que hizo el gobierno del presidente Leonel Fernández con la empresa SunLand por US$130 millones de dólares, sin la aprobación del Congreso Nacional. Firmamos esa instancia el entonces presidente del partido, Ramón Alburquerque, y el suscrito.

Los elementos probatorios de ese caso eran muy contundentes e irrefutables: Pagarés de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, adscrita a la presidencia de la República, a favor de la SunLand, suscrito por el entonces director Félix Bautista, quien, a su vez, había obtenido un poder suscrito por el presidente Fernández para tales propósitos. Todo esto a espaldas del Congreso Nacional.

En el partido nos enteramos de lo que estaba ocurriendo, por el hecho de que los referidos pagarés fueron cedidos a terceros, que eran importantes firmas de gestores bancarios y financieros, que, al ver que el gobierno no pagaba, iniciaron acciones legales para obtener el cobro de los mismos. Ya el escándalo sería público.

Lo más grave era que las obras que supuestamente se realizarían con esos recursos, aún al día de hoy, están abandonadas. Y lo peor es que profesionales del derecho y de la ingeniería emitieron opiniones para justificar lo injustificable. En realidad, los recursos se usaron para otro destino, y el propio presidente Danilo Medina fue víctima de ello.

Recuerdo que cuando el presidente Fernández habló, por primera vez, sobre este tema, fue en el marco de una rueda de prensa en el Palacio Nacional. Minutos antes de la misma, el gobierno enmendó todos los documentos del caso SunLand, y logró que una entidad bancaria privada asumiera el pago de los referidos pagarés. Después, la historia es ya conocida: La Suprema Corte de Justicia declaró inadmisible la instancia del PRD por un subterfugio jurídico.

Al escuchar el discurso del expresidente Fernández el pasado martes, fue inevitable el “Dejávú”. A seguir luchando.

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