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Déficits paralelos

Enviado en 29 diciembre, 2012 Para 9:24 am Escrito por en Artículos de opinión

Si el lunes 31 de diciembre, el presidente Barack Obama no logra un acuerdo con el liderazgo de oposición en el Congreso, Estados Unidos caerá en lo que se ha llamado “abismo fiscal”, término utilizado para simbolizar la paralización total de las actividades del gobierno americano, con excepción de aquellas que son esenciales.

Lo anterior se debe a que, a diferencia de lo que ocurre en nuestro país, en Estados Unidos existe gobernabilidad fiscal, y el Congreso es la única entidad para autorizar al presidente elevar el techo de la deuda, o lo que es lo mismo, el déficit, y por otra parte, únicamente el Congreso puede fijar o recortar impuestos. Mientras los republicanos favorecen aumentar los impuestos a la clase media, los demócratas plantean aumentar los impuestos a los más ricos, para enfrentar el déficit fiscal.

Es preciso notar que el presidente Obama sería incapaz, en el peor escenario de un no acuerdo a partir del 1 de enero, de disponer el uso de fondos públicos sin la autorización del Congreso. Hay que recordar que, en 1995, cuando Bill Clinton era presidente, el gobierno americano se paralizó justamente por la falta de aprobación del presupuesto. En ese momento, Clinton no dispuso de un solo centavo fuera de lo autorizado por el Congreso. La razón es muy simple: En Estados Unidos, existe el régimen de consecuencias.

Alguien ha intentado justificar el déficit fiscal en República Dominicana bajo el argumento de que en Estados Unidos también existe déficit. Son déficits paralelos, pero distintos, el uno y el otro. En el caso dominicano, el entonces presidente Leonel Fernández vulneró dos veces la ley de presupuesto al exceder el monto autorizado sobre el endeudamiento, algo que nunca ocurriría en Estados Unidos.

Al presidente Obama nadie lo acusaría de usar los recursos del déficit para otras actividades diferentes a las autorizadas. La fortaleza institucional y la transparencia gubernamental son claves en la gobernabilidad fiscal. Urge que en el país, se pacten las reformas políticas cruciales, para evitar que lo ocurrido en 2012 vuelva a repetirse.

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