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Los mejores días del PRD

Enviado en 05 enero, 2013 Para 9:47 am Escrito por en Artículos de opinión

Nací y me crié en un hogar en el que se respiraba la política. Mi casa era frecuentada y visitada por Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, junto a líderes y dirigentes que se constituyeron en símbolos del Partido Revolucionario Dominicano.

Desde lejos, viendo las distintas etapas históricas que vivió el PRD, aprendí que ejercer la política con decencia y con principios es un camino no exento de espinas. Cuando el PRD se dividió en 1973, tenía 7 años de edad. Recuerdo las tensiones y las presiones que se vivieron, y la tenacidad de Peña Gómez en continuar el proyecto que se había fundado en 1939 en La Habana y que había traído los primeros rayos de democracia a nuestro país en 1961.

Desde entonces, el PRD ha sido el mayor constructor de la democracia dominicana, superando las duras pruebas que en distintas épocas ha tenido que enfrentar. El PRD es tan democrático que sus luchas intestinas son exhibidas públicamente, lo que, sin dudas, implica pagar el costo de ser percibido como una organización desordenada, desunida y sin rumbo.

A pesar de lo anterior, el PRD tiene sus raíces en lo más profundo de la sociedad dominicana, su gente, que tiene la esperanza cifrada en el partido blanco. Es cierto que en el pasado, hemos cometido errores que nos han separado de la sociedad, y hemos rectificado, pidiendo perdón. Nos queda aún el reto de respetar la unidad en la diversidad que somos como organización.

Desde su fundación, hace 74 años, el PRD se ha colocado por encima de las diferencias grupales o personales, debido a que su fortaleza reside en sus militantes y simpatizantes, quienes quieren un partido fuerte, unido, moderno y renovado en su ideología socialdemócrata.

El actual, no es el peor momento que haya vivido el partido. Miremos hacia delante. Superaremos esta dura prueba, con la confianza y la seguridad, de que, en el PRD, los mejores días están por venir.

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