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La lección de Benedicto XVI

Enviado en 16 febrero, 2013 Para 9:51 am Escrito por en Artículos de opinión

Al margen de las creencias religiosas, la renuncia de Benedicto XVI de su misión pontificia demuestra su extraordinaria humildad. La última vez que ocurrió este hecho excepcional fue en 1415, pues desde entonces, todos los Papas han permanecido en sus funciones hasta que la vida les ha dado su último aliento. Benedicto XVI es la excepción.

Su gesto es poco usual en líderes políticos, quienes se aferran al ejercicio del poder que genera las posiciones que ocupan. Más, en el caso del Papa, en que su período no está sometido a períodos de tiempo, como sucede en las democracias, y aunque sí bien la renuncia está contemplada en el Código Canónico, ha sido muy raras veces, invocada. Benedicto XVI ha demostrado que no está aferrado al poder. Que tiene la suficiente humildad para reconocer que no puede seguir al frente de sus delicadas funciones. Ha evidenciado que está desapegado del ejercicio del poder.

Un mundo en el que, salvo honrosas excepciones, la democracia se intenta desdoblar para impulsar figuras mesiánicas en lugar de la necesaria alternabilidad política, o en el que incluso, presidentes que están afectados de serios quebrantos de salud y que han perdido sus capacidades físicas, insisten en mantenerse en el poder, Benedicto XVI ha ofrecido una extraordinaria lección. Ha demostrado que piensa en la Institución que dirige.

En nuestro país, hemos tenido nobles ejemplos de presidentes que han respetado la alternabilidad, y no se han reelegido, aunque han sido muy pocos. En el campo empresarial, el cambio ha sido más frecuente que en la política. Es la pura verdad.

Alguien me comentó recientemente que la gente se conoce cuando están en posiciones de poder. Benedicto XVI ha demostrado su nobleza y humildad.

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