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Papa Francisco

Enviado en 23 marzo, 2013 Para 10:16 am Escrito por en Artículos de opinión

El pasado martes se inició formalmente el Pontificado del Papa Francisco, con la presencia de más de treinta Jefes de Estado y de Gobierno, y más de cien representaciones oficiales. Por nuestro país, estuvo presente la primera dama, Cándida Montilla de Medina.

Mientras observaba la majestuosa ceremonia religiosa, mi memoria se trasladó al año 1984 cuando tuve el privilegio de saludar y compartir con el Beato Juan Pablo II, cuando visitó la República Dominicana por segunda ocasión. Hay que recordar que Juan Pablo II conoció a tres presidentes dominicanos, en nuestro propio suelo nacional: Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco y Joaquín Balaguer.

El Papa Francisco tiene el carisma de Juan Pablo II. Una sola frase lo define: Benedicto era el cerebro, Francisco es el corazón. Las señales que ha enviado desde el momento en que fue anunciada su elección como Papa, así ha sido: Una profunda humildad, y su firme voluntad de acercar la Iglesia a la feligresía, centrando en su discurso para hacer que la Iglesia sea instrumento de redención de los pobres.

Siendo Arzobispo de Buenos Aires, sus homilías fueron claras y precisas en rechazar la opulencia, la exhibición de riqueza y su feroz lucha contra la corrupción. No hay que olvidar que Francisco es el primer Papa jesuita y el primer latinoamericano en llegar a tan elevada posición. Recomiendo repasar sus homilías, discursos y comentarios pronunciados en su vida sacerdotal para que se pueda forjar la idea acabada de su perfil.

Sus gestos de pagar su cuenta de la pensión en la que se alojaba en Roma, en usar el anillo papal de plata (y no de oro), en no usar los zapatos rojos del Pescador, sino sus propios zapatos, en llamar directamente a quien le vendía los diarios en Buenos Aires, llamar directamente al Superior General de los Jesuitas y a Benedicto XVI, son señales de que estamos iniciando una nueva etapa en la Iglesia. Es la etapa de su renovación ante la realidad del siglo 21. Que Dios proteja a Francisco en su Pontificado.

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