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Es hora de la reforma política

Enviado en 27 abril, 2013 Para 12:48 pm Escrito por en Artículos de opinión

Los partidos políticos siguen quedando muy mal parados, según la última encuesta Gallup, cuando midió cómo es el desempeño de las instituciones en el país. 6 de 10 personas tienen muy mala opinión sobre el desempeño de los partidos. Si bien el dato es extremadamente preocupante, no menos cierto es que de las grandes crisis, se producen las grandes soluciones. Es hora de pactar la reforma política.

No solo es un mandato constitucional adecuar a los partidos a dos principios consagrados en la Carta Magna como son el de la transparencia y el respeto a la democracia interna, sino que es una exigencia de la ciudadanía transformar la forma de hacer política.

Hay que, por tanto, abocarse a la discusión y aprobación de la ley de partidos y la ley electoral, esenciales de cara tanto a las primarias internas de renovación de la dirección partidaria y selección de candidaturas para las elecciones de 2016. Igualmente, la necesidad de blindar el proceso electoral para evitar que el uso de los recursos del Estado en campaña, la inequidad y el fraude electoral empañen la fiesta democrática venidera.

Con la ley de partidos, podemos establecer la celebración de las primarias internas simultáneas, bajo la fiscalización de la Junta Central Electoral. Con esto, eliminaremos la duplicidad y la triplicidad de votantes, y limpiaremos el registro de votantes de cada una de las organizaciones políticas. El hecho de que los partidos reciben financiamiento público es la razón básica para ser fiscalizados por la JCE.

Con la ley electoral, hay que producir profundas reformas. Definitivamente, hay que establecer el voto electrónico, con confirmación de datos biométricos e introducir el comprobante del voto en la urna. Elimina totalmente la doble votación, pues en el país, todavía hay muertos que votan. Adicionalmente, dar participación a los partidos en la toma de decisiones de la JCE.

Es hora de pactar la reforma política, para cambiar la forma de hacer política. Por el bien de la democracia.

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