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PRD, contrapeso y democracia

Enviado en 18 mayo, 2013 Para 9:15 am Escrito por en Artículos de opinión

Hechos recientes demuestran la profunda debilidad de las instituciones democráticas en el país. Los poderes del Estado, controlados por el PLD, utilizan los mecanismos institucionales como mera formalidad, sin la debida transparencia, solo para incrementar la extraordinaria concentración del poder.

El expresidente Balaguer utilizaba el Senado para poner a sus jueces y así controlar la justicia. Siguiendo esa misma escuela, el expresidente Fernández apadrinó la Constitución de 2010, creando las altas cortes, y a través del Consejo Nacional de la Magistratura, asumió el control total de la máxima representación de estos poderes.

Es tan grande la concentración de los poderes del Estado por parte del PLD que la Cámara de Cuentas, nombrada por el propio PLD, emite su informe sobre la gestión del año anterior en la que indica que hay gastos por más de RD$187,000 millones, sin ningún soporte documental, y ninguna autoridad oficial o judicial ha dado una sola declaración, o ha tomado alguna iniciativa tendente a investigar lo anterior. Silencio y complicidad es la respuesta.

Las conquistas democráticas que logramos como país en 1994 con el pacto político que logró aprobar la reforma constitucional de ese año, se han desvanecido. Y, si bien hoy tenemos la Constitución de 2010, no menos cierto es ejecutarla, en la práctica, no se corresponde con los ideales plasmados en la misma.

El modelo político dominicano se ha agotado como consecuencia del debilitamiento de las instituciones democráticas ocasionado por el sistema corporativo instaurado por el PLD en el Estado, en donde opera la cultura de “dame lo mío”. Cada funcionario se siente dueño de una institución. Hay que renovar el ejercicio ético de la política.

El contrapeso es vital en democracia. El reto de la mayoría de los dominicanos, sobre todo de los partidos de oposición, y de manera especial del PRD, es recuperar el equilibrio que tanto necesita la democracia dominicana. Tenemos la responsabilidad de ser el contrapeso. Lo lograremos, y recuperaremos la representatividad y legitimidad en los poderes del Estado.

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