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Demanda democrática

Enviado en 03 agosto, 2013 Para 10:31 am Escrito por en Artículos de opinión

La expresión la leí por primera vez de Carlos Fuentes en “Los 68”, donde sintetizó en dos palabras la referencia al movimiento del 68 mexicano: demanda democrática”, atribuidas a Octavio Paz. Guardando las distancias, la mayoría de los dominicanos estamos demandando más y mejor democracia.

Dos realidades obligan a un profundo cambio en el sistema político nacional. La primera es el control que ejerce el partido oficial sobre todos los poderes del Estado, lo que constituye un golpe a las conquistas democráticas que le han costado mucho sacrificio al pueblo. Ese control se ejerce, bajo las apariencias del cumplimiento de las formalidades constitucionales y legales, como un sello gomígrafo, pero sin la existencia de garantías de imparcialidad, autonomía y debido proceso. Lo anterior no solo se refiere a situaciones que involucran a partidos de oposición, sino también a las esferas de la economía y el comercio.

El partido oficial se ha convertido en una corporación, que utiliza los recursos del Estado para satisfacer sus propios intereses individuales, grupales y colectivos. El gobierno cumplirá pronto un año de mandato, y se han hecho más de cincuenta denuncias de corrupción, y no se ha abierto ninguna investigación. Es una continuidad de la misma indiferencia del gobierno anterior.

La segunda realidad es, que como consecuencia de lo anterior, no hay equidad en el sistema electoral. Excepto para el partido oficial y sus aliados, para quienes estamos en la oposición política no existen garantías electorales de que las próximas elecciones serán justas y transparentes. Y la falta de voluntad política del partido oficial es evidente. La Ley de Partidos Políticos sigue durmiendo en el Congreso Nacional, a pesar de las múltiples recomendaciones y observaciones que se han hecho.

Cada día que pasa, la necesidad de aunar esfuerzos en la oposición política para exigir estos cambios fundamentales se hace más patente. Es hora de colocarse por encima de las diferencias y de proyectos individuales, que son legítimos, y pensar en la democracia, que reclama de los dominicanos de buena voluntad. No descansaremos hasta que estos cambios sean realidad.

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