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Mi caso ante la CIDH

Enviado en 07 diciembre, 2013 Para 10:55 am Escrito por en Artículos de opinión

El pasado jueves fue un día histórico en la lucha por la democracia en República Dominicana, porque la crisis que vive el Partido Revolucionario Dominicano no solo se limita al ámbito de la organización política, sino que afecta al sistema político e institucional de nuestro país, a la democracia que ha tomado generaciones construir.

En un hecho sin precedentes en la historia política nacional, quien fue candidato presidencial del PRD para las elecciones de 2012, el expresidente Hipólito Mejía; quien fue presidente en funciones del PRD, Andrés Bautista; quien fue secretaria de organización, Geanilda Vásquez; y el suscrito, secretario general, fuimos ilegal e injustamente “sancionados y expulsados” del PRD, violando todos nuestros derechos humanos, por la legítima acción de haber apoyado a quien fue el candidato presidencial del partido, electo en Convención abierta, democrática y transparente.

Los órganos judiciales, particularmente el Tribunal Superior Electoral, controlados por el Partido de la Liberación Dominicana, no nos escuchó y nos cerró las puertas de la justicia. El Tribunal Constitucional, a más de un año, ha guardado un silencio ensordecedor sobre nuestro recurso de revisión.

Tal y como dijimos en el pasado reciente, nuestro caso sería llevado a foros internacionales. En efecto, el jueves depositamos nuestro recurso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en razón de que se han violado y vulnerado nuestros derechos, teniendo la plena convicción y la certeza de recibir su amparo.

No hubiésemos querido haber llegado hasta aquí. Pero ante la sinrazón, la razón; ante la injusticia, la justicia; y ante el abuso de poder, el ejercicio de nuestros derechos humanos y políticos.

Quienes queremos más democracia, con separación de poderes, con independencia de la justicia, y con un sistema electoral y de partidos políticos, que garantice equidad y participación, no descansaremos ni un solo día hasta que esto sea una realidad.

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