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Adriano Espaillat

Enviado en 26 junio, 2014 Para 1:38 am Escrito por en Artículos de opinión

La semana pasada asistí al cierre de campaña de nuestro compatriota Adriano Espaillat, aspirante al Congreso de los Estados Unidos por el Partido Demócrata en Nueva York, el hogar de la diáspora dominicana más numerosa y el centro de la defensa de sus derechos.

El pasado sábado arribé a la Gran Manzana, lugar de muchos recuerdos, en esa ciudad coroné una etapa maravillosa de mi vida al correr los 42 kilómetros del Maratón de Nueva York. Estévez, llegué a fundirme en un brazo con un santiaguero que dispuso su vida política por las y los dominicanos en Estados Unidos, la voz que necesitamos en el Congreso más poderoso del mundo.

Con Adriano nos une una infancia e historia familiar. Nuestros padres estudiaron juntos en la primaria Santa Ana en Santiago, y desde esas raíces, el trabajo de ambas familias han seguido un camino de entrega absoluta por el bienestar de todos los dominicanos, los que viven en el país y los que residen en el extranjero.

El martes por la noche las primarias se llevaron a cabo. No fue el resultado que esperábamos, pero la política y la democracia es así. Adriano Espaillat ha demostrado ser un extraordinario luchador, al enfrentar al “establishment” del Partido Demócrata en el Alto Manhattan. Su contricante, el incumbente Charles Rangel, tiene toda una vida como Congresista. Es la segunda vez que Rangel gana este duelo, pero siento que es el principio del cambio en un proceso cuyo motor fue la fuerza de cientos de miles de dominicanos y residentes del distrito, quienes abrazaron las ideas de Adriano, lucharon hasta el final y hoy pueden sentirse satisfechos.

La República Dominicana está orgullosa de Adriano Espaillat, más la diáspora, esa población que habita en diversas ciudades del mundo, separado por kilómetros de tierra y mar de sus seres queridos, pero unidos en el alma. Son nuestros hermanos, hijos, padres y madres, mujeres y hombres que llevan a su país en lo más profundo dondequiera que vayan.

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