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Dos años de Medina

Enviado en 14 agosto, 2014 Para 3:17 pm Escrito por en Artículos de opinión

El martes pasado escuchaba al ministro José Ramón Peralta rindiendo el balance económico de los dos años de gestión de este Gobierno. Su discurso, cargado de informaciones sobre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, dista mucho de la realidad que vivimos la mayoría de los dominicanos. A dos años de gestión, salvo el pacto por la educación que fue un compromiso asumido por todos los partidos políticos, los problemas estructurales del país se han agravado.

Han pasado 24 meses desde que el presidente Medina asumió el cargo, su cambio de estilo, sencillo, cercano y puntual, le han dado una enorme popularidad, y sin embargo, un margen de maniobra escaso para resolver los problemas estructurales del país. A lo anterior se añade el hecho de que, a la mitad del gobierno, no hay una sola muestra palpable de lucha contra la corrupción. Al contrario, las señales de impunidad y la ausencia de voluntad política para someter a la justicia a quienes han sumido al país en la peor crisis económica que recuerde la historia, están a la orden del día.

En el citado discurso, Peralta habló largo de crecimiento económico, inflación controlada, creación de empleos, el país con el mayor atractivo de inversiones del Caribe, seguridad y trabajo continuo con la industria, por el contrario, solo le dedicó tres líneas al denominado Pacto Eléctrico, el Talón de Aquiles de cualquier nación que aspira al desarrollo sostenible. Todo esto trae a la memoria la promesa del mismo presidente cuando al inicio de su período aseguró que al finalizar su mandato, “dejará resuelto el problema de la energía eléctrica en el país”. A dos años de terminar, el objetivo primordial de la problemática eléctrica y que determina el desarrollo de la República Dominicana, está lejos de ser resuelto.

La novedad en estos dos años ha sido el estilo del presidente, que me recuerda al de otros presidentes demócratas. Sin embargo, en el fondo, ha sido más de lo mismo. No ha hecho lo que nunca se hizo. Ni ha corregido lo que está mal. Le quedan dos años más para cambiar. Esperemos.

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