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El espejo de Dilma

Enviado en 07 agosto, 2014 Para 12:54 pm Escrito por en Artículos de opinión

Nueva vez surgen voces vinculadas al PLD que han puesto sobre el tapete la posibilidad de la eventual reelección del presidente Danilo Medina, quien lo ha desmentido, afirmado que está consciente de la disposiciones constitucionales que prohíben la reelección presidencial consecutiva. Oportunamente habrá tiempo para analizar la parte jurídica de este debate.

La otra cara de la moneda es precisamente la carga que representa la reelección para la economía, sobre todo como la nuestra, un país que cada día que pasa vive sobre la base del endeudamiento e incremento de impuestos, afectando a la mayoría de los dominicanos. El propio presidente Medina cuando fue precandidato presidencial en 2007, acuñó la frase de “me venció el Estado’, refiriéndose a los recursos del Estado usados para imponer la reelección del presidente Fernández en 2008.

Igual debate económico y político está ocurriendo, por primera vez, en Brasil, con la reelección de la presidenta DilmaRousseff, guardando las distancias obviamente, pues esa hermana nación es ejemplo de fortaleza institucional. Recientemente, el FMI advirtió que el cuadro económico de Brasil es “moderadamente frágil”. Igualmente, el Banco Santander, en un documento poco usual, advirtió los riesgos que tendría la reelección de la presidenta. El gobierno brasileño respondió duramente ambos comunicados.

Las elecciones de octubre en Brasil serán una prueba de fuego para el gobierno. El país no ha tenido el desempeño económico esperado, y ante una clase media masiva y más exigente, se refuerza la teoría de que esa nación sigue siendo un gigante dormido.

A pesar de que la popularidad de la presidenta ha descendido, su reelección se da por hecho, lo que pude comprobar luego de unos días en Sao Paulo.

La influencia de Brasil es fuerte en América Latina, incluyendo a nuestro país. Vernos en ese espejo es importante de cara a las decisiones electorales a tomar para el 2016. Espero que no volvamos a presenciar el “desguañangue” de la maltrecha economía dominicana, y que prevalezca la sensatez y el cambio.

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