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Un modelo fracasado

Enviado en 16 octubre, 2014 Para 10:47 am Escrito por en Artículos de opinión

El domingo pasado tuve la oportunidad de exponer en una actividad de la Fundación Friederich Ebert sobre el crecimiento económico del país, la persistencia de la pobreza y las aspiraciones de un desarrollo sostenible. En mi intervención, la conclusión fue que el modelo económico actual ha fracasado y está en la línea del colapso.

En diversas oportunidades he escrito sobre lo que se ha seguido haciendo mal, lo que no se ha corregido y el urgente cambio de rumbo que se requiere para el país. En esto último me detengo, para proponer a grandes rasgos lo necesario que es mejorar la distribución de las riquezas, ser sólidos a nivel institucional, apelar a la transparencia y cumplir al pie de la letra la Estrategia Nacional de Desarrollo. Si el país crece a un ritmo del 5% anual, según el Banco Central y organizaciones internacionales como el Foro Económico Mundial, no es posible que el crecimiento y la prosperidad no sea compartida, tal cual lo confirmó el informe del Banco Mundial de marzo de este año; no es aceptable que de 10 dominicanos, cuatro vivan en condiciones de pobreza.

Una economía sostenible es al final, la garantía de salud, empleo, vivienda y trabajo. En casi todas, a excepción de alimentación y nutrición, el país ha avanzado poco y nada, al contrario, ha retrocedido. La salud pública es un ejemplo vivo del olvido del Estado en áreas prioritarias; 1.28% del PIB a ese sector está lejos de lo ideal.

En vivienda el déficit se ha profundizado. Hoy, según un estudio de Ciudad Alternativa, hacen falta más de dos millones de viviendas. En empleo, la situación es igual o peor, el país supera el promedio de desempleo al resto de la región y lo que es aún más preocupante, los jóvenes son protagonistas de la falta de oportunidades: 30 de cada 100 está desempleado.

Lo que rodea a los conceptos de la economía sostenible es un sistema institucional y democrático sólido. República Dominicana ha vivido un retroceso ante el control total del PLD en los poderes del Estado. Recuperar esos sitiales, darle a la ciudadanía verdadera representación y garantizar sus derechos básicos es un paso urgente y necesario, nuestro compromiso como alternativa de poder a partir del 2016.

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