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Romper el blindaje

Enviado en 20 noviembre, 2014 Para 5:45 pm Escrito por en Artículos de opinión

Por razones de edad, no viví la Era de Trujillo. Pero, de la lectura de testimonios históricos, se puede concluir que la justicia de Trujillo era totalmente discriminatoria. Si el caso que llegaba ante un juez, no involucraba a ningún miembro de la familia de Trujillo, o algún interés político o económico vinculado al dictador, el juez actuaba conforme a la ley. Pero, si el caso atentaba directa o indirectamente a Trujillo, había que rechazarlo. Era el blindaje perfecto.

Lo mismo sucedió en otras dictaduras, y ocurrió en otros regímenes que, aunque electos por la vía democrática, poco a poco, se adueñaron de los poderes del Estado. En el libro “Caiga quien caiga”, del abogado peruano, José Ugaz, quien fue el Procurador Especial que rompió el blindaje de impunidad del régimen de Fujimori, sometiendo a la justicia al expresidente y a su asesor Vladimiro Montesinos, se narra cómo el expresidente Fujimori llegó a controlar todo el aparato judicial del Perú, y cómo se rompió ese blindaje, gracias al creciente movimiento ciudadano y de las fuerzas políticas opositoras que encabezaron la transición hacia lo que es hoy Perú.

El traje constitucional que se hizo en 2010 fue a la medida de los intereses políticos del PLD, organización que integró al Consejo Nacional de la Magistratura, y designó a los integrantes de la Suprema Corte de Justicia, entre los cuales, se encuentran miembros destacados de ese partido. Por lo tanto, fue una designación con fines políticos muy específicos: proteger a su casta, frente a cualquier acción relativa a delitos de corrupción y enriquecimiento ilícito.

Los hechos hablan por sí solos. Jueces del PLD conocen y deciden casos que involucran a imputados del PLD. La justicia se quitó la venda, y perdió la balanza. La impunidad se impone sobre la justicia y sobre la verdad. Las recientes decisiones judiciales contribuyen a elevar la conciencia sobre la necesidad de romper el blindaje, y aumentar la urgente necesidad de recuperar la separación de los poderes, y con ello, regenerar la democracia.

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