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En el espejo de México

Enviado en 04 diciembre, 2014 Para 5:47 pm Escrito por en Artículos de opinión

Aterrizando en Ciudad de México, Distrito Federal, se percibe que no es una época cualquiera. Los periódicos locales retratan las protestas por los 43 estudiantes desaparecidos, a todas luces, asesinados por sicarios cuyos nexos con la política ha desatado una crisis institucional, provocando la eliminación de la policía estatal. El horror se transformó en indignación, la indignación en marcha por la paz.

Este país, cuya capital sola tiene 25 millones de habitantes, libra hace años una “guerra” contra el narcotráfico que ha tenido consecuencias como la violencia, la delincuencia y el crimen organizado, puntos de relevancia en la agenda de todos los Gobiernos, incluido el actual, encabezado por el presidente Peña Nieto que no vive sus mejores días luego de la crisis por los “normalistas”.

En las calles hay protestas todos los días, a veces pacíficas, otras veces con disturbios. El mensaje general es que el mexicano se cansó de la violencia, la impunidad y la corrupción. Es un espejo en el cual República Dominicana debe mirarse. Nuestros números son fatales para tan solo ser un país de 10 millones de habitantes. Según la ONU, por cada 100 mil habitantes mueren 23, siendo Santo Domingo el principal foco de violencia.

“Mientras más grande es un país, mayor es su violencia”, me dijo sabiamente un taxista que me llevó del aeropuerto al hotel. Pensé para mis adentros, es ahora cuando debemos actuar con políticas públicas reales y efectivas, con visión a largo plazo, para que República Dominicana, que desde ya se transforma en un puente predilecto del tráfico de drogas, no sea la próxima víctima fatal de una epidemia que se propaga por toda América Latina.

Estamos a tiempo de evitar que nuestro país siga la senda de una violencia sin retorno. México lucha contra el arraigo de la violencia y el crimen, para despojarse de las cadenas de una realidad que afecta a todos los ciudadanos por igual. Es un voto de confianza y deseos de mejora para ellos, y una voz de alarma para la República Dominicana.

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