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Monseñor Núñez Collado

Enviado en 22 enero, 2015 Para 2:04 pm Escrito por en Artículos de opinión

Luego de décadas al frente de mi Alma Máter, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, monseñor Agripino Núñez Collado concluyó su período como Rector Magnífico, con un extraordinario legado en beneficio de la vida académica con repercusiones en el ámbito político, económico y social del país. En esas labores y en su trayectoria total ha primado un concepto global e indiscutible: la cultura del diálogo y la concertación.

Entre mis libros encontré uno con ese título y un mensaje clave: la paz y el entendimiento en un país como República Dominicana se debe en gran medida a que sus líderes han tenido la capacidad de buscar el consenso y el acuerdo para evitar confrontaciones, y aunque en muchos casos en política esto ha resultado no ser una realidad, quienes abogamos por la democracia y el respeto sabemos que dialogando se llega al puerto del bien común y el desarrollo.

Monseñor Núñez siempre lo ha entendido así. Con su carácter y tono de voz, ajeno a las altas tonalidades pero tan firme como su convicción, ha logrado incidir de forma favorable en momentos tan delicados como la crisis electoral que terminó por desembocar en el Pacto por la Democracia en 1994, poniendo fin a una época que amenazaba con retornar al país a épocas que parecían olvidadas, o en el impasse generado por la estructura del Centro de Cómputos de la Junta Central Electoral en 2012, en la que fui testigo de su habilidad de concertador.

Entre diálogos tripartitos y pactos por la civilidad y solidaridad económica se ha movido este hombre clave, ganándose el respeto de allegados a la Iglesia y quienes profesan otras creencias. En el trasfondo de Agripino Núñez descansa un ser humano cuyas cualidades esta y las futuras generaciones deben imitar: dialogar por distantes que sean las posiciones de una parte y otra, es la clave de un país que busca superar potenciales crisis, fortalecer la estructura social y ser un estandarte de los pilares democráticos y constitucionales.

Mucho le debemos a Agripino Núñez Collado. Tengo la esperanza de que institucionalicemos la cultura del diálogo y la concertación que él ha llevado adelante en la República Dominicana. Mi respeto y admiración.

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