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Voluntad política

Enviado en 08 enero, 2015 Para 11:30 am Escrito por en Artículos de opinión

En las últimas semanas he dado seguimiento al caso “Penta” en Chile, supuestas irregularidades tributarias en el financiamiento de campañas del último torneo electoral de ese país del 2013, el cual incluye a actuales senadores y diputados, así como candidatos a la presidencia. Hasta ahora, la fiscalía ha actuado con total responsabilidad bajo una importante máxima: la verdad, caiga quien caiga.

La ley electoral en Chile tiene reglas claras. Financiar una campaña debe ser de cara al Sol. La corrupción y la evasión tributaria es sencillamente inaceptable a los ojos de una ciudadanía que en 25 años de democracia ininterrumpida, ha hecho respetar sus derechos y hacer cumplir las obligaciones de su clase política.

Es un espejo en el cual República Dominicana debe verse. Al empezar el 2015, un nuevo aumento del ITBIS socava al golpeado bolsillo del dominicano, directa consecuencia de una reforma fiscal que nunca debió ocurrir, y que solo se precipitó por el colosal déficit que dejó el Gobierno del PLD en el 2012, año en el que se utilizaron recursos estatales de forma ilegal para la campaña, violando la Constitución y haciendo urgente la aprobación de una reforma a la Ley Electoral y de la Ley de Partidos.

Son esos hechos, al margen de la ley, lo que explica que legislaciones tan necesarias duerman en el Congreso, atrapadas en el Comité Político del PLD, cuyos integrantes, en su mayoría, lo han convertido en una corporación que se alimenta de un modelo clientelista especializado en fabricar miseria y fortalecer el círculo de la pobreza.

Esto lo combatiremos con leyes modernas y efectivas, pero más importante aún, con voluntad política, para fiscalizar a los partidos y sancionar en los casos en que se compruebe violación a la ley. La Cámara de Cuentas, controlada por el PLD, ha hecho algunos esfuerzos tímidos de fiscalización y ha rendido informes en ese sentido. Mientras los poderes del Estado sean controlados por los intereses políticos del partido de gobierno, será difícil superar estos retos. La justicia está atada de manos, a la espera de que la independencia de poderes sea efectiva y no una ilusión, a la espera de que la democracia sea más fuerte que intereses particulares y la embriaguez del poder. Lo lograremos.

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