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Una verdadera Ley de Partidos

Enviado en 12 marzo, 2015 Para 5:34 am Escrito por en Artículos de opinión

Durante 10 años durmió la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas en el Congreso Nacional, pero la presión de todos los que abogamos por la institucionalidad la hizo “revivir”. Y aunque el PLD trató de cercenar las razones fundamentales del proyecto, tuvo que retirarlo, por la poderosa razón de que República Dominicana exige una ley de consenso y que fortalezca los dos principios constitucionales de respeto a la democracia interna y a la transparencia financiera de las organizaciones políticas.

El atropello a la Constitución y al diálogo político fue evidente. No solo se convirtió en “ordinaria” una ley “orgánica”, violentando el artículo 112 de la Constitución, a pesar de que el propio secretario general del PLD, en enero de 2014, estableció claramente que la ley de partidos era una ley orgánica, requeriendo para su aprobación la mayoría calificada.

Por primera vez, el PLD fue derrotado en un espacio del cual presume de control. Afortunadamente se impuso la razón y el entendimiento sobre la prepotencia y el querer llevarse a todo por delante. El “traje a la medida” del PLD, que pretendía excluir párrafos clave sobre el uso de fondos públicos y actividades muy rentables a nivel electoral, como obras oficiales poco tiempo antes de las elecciones, no prosperó gracias al desempeño de la oposición.

Al igual que la mayoría de los dominicanos, me sentí orgulloso de la posición del Bloque de Diputados del PRM que imposibilitó la ejecución del plan del PLD. Por ello, en esta semana seguimos batallando, desde la opinión pública y en el Congreso. Abogamos por una Ley de Partidos que establezca las primarias simultáneas, que respete la cuota de la mujer, que evite que la cúpula partidaria pueda imponer candidatos en contra de candidatos electos en primarias, que transparente el origen de los recursos donados, prohíba inauguraciones oficiales antes de las elecciones y el financiamiento ilícito, sobre todo de “dinero narco” y de personas o agrupaciones que no puedan justificar el origen de su dinero.

De igual manera, nuestra atención estará enfocada en la Ley Orgánica Electoral, que es el eje fundamental para que podamos tener elecciones transparentes, justas y equitativas en 2016, y que, por supuesto, prohiba y sancione el uso de los recursos del Estado en las elecciones.

El consenso es vital. República Dominicana ha despertado. Su indignación se traduce en resultados. Una Ley de Partidos y una Ley Orgánica Electoral que protejan la institucionalidad y fortalezca la democracia es lo mínimo que la población demanda.

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